PRÓLOGO

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LA SALSA SECRETA DEL TIO SAM:

Una contribución para elevar al hispano

a estadios superiores de prosperidad.


por Armando de Armas

Una de las razones por la que he decidido escribir el prólogo del libro

La salsa secreta del Tío Sam: Ingredientes y recetas para triunfar en el mercado federal, de Rafael Marrero, es porque el mismo se aleja abismado de las melopeas al uso de ciertas maquinarias políticas y mediáticas que nos muestran complacidas un estereotipo de hispano llorón, perenne perdedor, más preocupadas por mantener al ente latino como rehén, voto cautivo y audiencia aletargada, agarrado en su gueto mediante la coyunda de las ayudas gubernamentales, que por contribuir a elevarlo de su mísera condición a unos estadios superiores de bienestar físico y espiritual, de libertad y poder. 

El hispano por el que apuesta Marrero es el emprendedor, el que viene a EE.UU no a reproducir los males de sus sociedades, de las que presuntamente huye espantado, y a quejarse después de las dificultades que encuentre en el nuevo país, sino a aprovechar las ventajas que ofrece el sumarse a un sistema producto de una cultura que premia el  esfuerzo, el valor, la iniciativa y el talento como vías, si no seguras, al menos sí posibles, las únicas posibles, de ascenso a la meritocracia.


Descubro así, en el libro de Marrero, que esa especie de hispano emprendedor avecindado en EE.UU representa nada menos que la séptima economía del mundo, según un reporte de Donors Collaborative, gracias al trabajo de unos 55 millones de pobladores de esa etnia que contabilizó un PIB de 2,100 millones de dólares en 2015, justo detrás de Francia y por delante de la India. De modo que si la población latina conformara un Estado en la República, tendría la segunda economía más grande del país, solo detrás de California.

Marrero apunta en su libro que los hispano-americanos son la “salsa secreta” de la economía norteamericana, aportando los datos que prueban su aseveración, y señala la importancia de su integración al sector público (en particular el Gobierno Federal), el cliente más rico y poderoso del  mundo, mediante el aprendizaje de los mecanismos en que se cuece esa salsa maravillosa que hace que las empresas de los hispanos sean el sector de más rápido crecimiento dentro de la economía general de la República Americana. 

Este libro y sus recetas pragmáticas para alcanzar el éxito son un mensaje de integración de los hispanos al mainstream económico estadounidense, no de separación, como pretenden las mencionadas maquinarias mediáticas y políticas al uso con su implementación del marxismo cultural. El autor plantea y trata de apalancar el crecimiento de los hispanos proponiendo su fusión desprejuiciada, plena y merecida con el cliente federal, en aras de lograr el crecimiento general de la economía norteamericana y el  desarrollo pleno de una de sus comunidades más influyentes dentro del país. Acá el autor, acertadamente, nos deja claro que sin participación económica, y por ende política, no hay justicia social ni democracia. La  salsa secreta del Tío Sam se aviene con el mensaje de nuestros fundadores, E Pluribus Unum, es decir, De muchos, UNO. Lo que habría de manifestarse en una patria forjada de múltiples nacionalidades, razas y religiones. 

Así,  la Cámara de Comercio Hispana de los EE. UU (USHCC) afirma que los negocios de ese grupo étnico contribuyen con $700 mil millones a la economía estadounidense. Acorde con la organización, los latinos tienen cinco veces más probabilidades de comenzar un negocio que el promedio del mundo americano. También durante los últimos 15 años, la tasa de crecimiento de las empresas latinas ha sido más del doble que las del promedio nacional.

Pero Marrero no se detiene en teorías sino que muestra un recetario para el  acceso al mercado federal que, muchas veces por desconocimiento, no es aprovechado cabalmente por los hispanos, y lo hace con una formidable metáfora culinaria que se manifiesta ya desde el título mismo y se reafirma también desde el primer párrafo, cuando nos asegura que lo “primero para escoger especias e ingredientes, y preparar una salsa o  adobo que haga las delicias del comensal entendido, es saber de antemano  sobre qué se aplicarán. Y aquello sobre lo cual se aplicarán es  precisamente el mercado del Gobierno federal: La carne de la salsa, la pieza del adobo, el futuro plato fuerte, en estado primario, que usted degustará solo si antes es capaz de prepararlo adecuadamente, hasta hacerlo apto para el consumo gourmet. Porque usted –seguramente ya lo adivinó– será el chef principal de esta empresa”. 

Y continúa Marrero argumentando que el Gobierno federal es el cliente más grande del mundo al comprar “aproximadamente 500 mil millones de dólares en bienes y servicios al sector privado y, por ley, tiene como objetivo otorgar el 23 por ciento de esos contratos a las pequeñas empresas estadounidenses. Se trata de un cliente, el federal, que gasta 500 millones de dólares por hora todos los días, los 365 días del año”. 

Marrero, más allá de la acertada metáfora alimentaria, enseña metodológicamente al interesado la manera de acceder y navegar exitosamente a través de los mares del entramado burocrático que conduce al establecimiento de  negocios con el Gobierno federal. Por otro lado, aconseja para identificar oportunidades y estar a la caza de nuevas licitaciones federales, así como para reconocer las tendencias de contratación, desarrollar un sitio web y tener el portal con el fin de promover las empresas. Asimismo, recomienda asistir a eventos de networking para la búsqueda de contratos federales. También entrena al lector en el modo de crear material de marketing centrado en el mercado federal, encontrar las agencias gubernamentales afines y la oferta adecuada a la demanda, además de instruir al empresario sobre el método del tanteo y el error como una herramienta especial. Tácticas y estrategias de negocios que  hacen del libro un texto práctico a la hora de emprender la  independencia económica, como pocas veces tenemos la oportunidad de contar en idioma español, dotado de un lenguaje coloquial y con imágenes motivadoras para referirse al a veces árido contexto  económico-comercial y que, por lo mismo, no debería de faltar en la biblioteca del hombre que quiere ser su propio jefe y tener una vida realmente solvente.

De modo que si el acucioso lector quiere ayudar a los hispanos, no haga caso de las interesadas maquinarias políticas y mediáticas al uso en la propagación de sus estereotipos esclavizantes y regale, o recomiende, a amigos y allegados La salsa secreta del Tío Sam: Ingredientes y recetas para triunfar en el mercado federal.